Albert Sabater Pla

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Aborregamiento laboral.








17 de marzo de 2019


Hace unos días, al comentar diversos temas laborales con un compaĖero de trabajo, quedé atónito ante su inesperada respuesta: “la puerta es grande” soltó casi sin pestaĖear.

Este tipo de actitudes conformistas son las que han conseguido que poco a poco se hayan ido perdiendo derechos laborales, trabajemos cada vez por una remuneración mas baja, mas horas y en unas condiciones cada vez mas lamentables y cercanas a épocas pre-industriales.

Las patronales, sin duda co-ayudadas  por unos sindicatos patriarcales, que hace tiempo olvidaron su verdadera razón de ser, son los que, gota a gota han ido infundiendo en una gran parte de los trabajadores un aborregamiento y conformismo supino inusual en las clases trabajadoras, sobretodo si se trata de las medias bajas, las que mas sufren y menores recursos económicos derivados de sus empleos tienen a su alance.

La estrategia empresarial es clara: ir probando el giro del tornillo de la autocracia hasta que el trabajador diga “basta”, pero lamentablemente, vivimos en un país en el que son pocos los laburantes dispuestos a levantar la voz por sus derechos y pronunciar ese “basta” que ponga a cada uno en su sitio, o por lo menos, unirse para intentarlo. Sea por miedo,  por verdadero temor, o necesidad, la realidad es que la gran mayoría “traga” sin rechistar, al fin y al cabo, “la puerta es grande” y la vaselina no es tan cara.

La estrategia del miedo es bien conocida, sobretodo en empresas grandes, donde es utilizada como una forma de mantener controlado y sumiso al personal dentro del redil. “No sabes lo que hay ahí fuera”, “los de otras empresas de nuestro sector están peor”, “Con tu edad, ņdónde vas a ir?”, “Si no haces esto o aquello, atente a las consecuencias”… Un método, como muchos otros empleados por jefaturas, gerencias y a veces incluso, entre los propios compaĖeros del mismo rango y con un objetivo muy concreto: Mantener “amarrado” al empleado, sumiso y haciendo un trabajo por un mísero sueldo y unas condiciones laborales cada vez mas a la altura del betún.

La estrategia de los “esques” es otra que suele funcionar de maravilla para devaluar cada vez mas nuestros derechos: “Es que se vende poco”, “es que ahora somos menos”, “es que la crisis…” Sea cual sea el “es que” utilizado, el fin es siempre el mismo: que la responsabilidad de todo recaiga sobre el mas débil, en este caso, el trabajador.

Y así es como entre excusas y amenazas promovidas por el miedo, el trabajador calla, no defiende sus derechos y permite que patronales y empresarios abusen de ellos, y es que nunca ha sido mas fácil: el empleado en silencio siendo manipulado por unos sindicatos que ya no defienden sus haberes laborales, si no que, en muchas ocasiones, trabajan por beneficiar al empresario aunque de ello dependa perjudicar al trabajador.
El divide y vencerás se ha convertido en un “aborrega y ganarás”. Y así estamos…