Albert Sabater Pla

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El Crohn y la madre que lo pari—.

 

Hace 4 a–os aproximadamente, me diagnosticaron la enfermedad de Crohn. Hasta aquel d’a jam‡s hab’a o’do hablar de ella.
Se trata de una enfermedad inflamatoria intestinal con s’ntomas muy variopintos: desde diarreas interminables con o sin sangrado, hasta obstrucciones y perforaciones del intestino, pŽrdidas de peso, dolor abdominal, malestar general, debilidad, fiebre, fatiga, inapetencia, pŽrdida de peso, estre–imiento, ślceras, problemas de visi—n...
Es una de esas enfermedades llamadas "invisibles" pues a no ser que los que la padecemos, demos cuenta de ella de forma expl’cita, suele ser dif’cil de identificar por aquellos que son ajenos a esta dolencia. Muchos tienen la sensaci—n de que fingimos segśn que s’ntomas o que exageramosÉ o que no es para tantoÉ

Los periodos de actividad se definen como "brotes" y es en esos d’as cuando los s’ntomas se activan. Uno de ellos o varios a la vez. En mi caso suelen ser diarreas con fuertes c—licos.

Desde que la padezco, mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados. Mi licencia de pesca, por ejemplo, ha caducado y no me atrevo a renovarla, pues no se si podrŽ volver a ir a pescar ya que los brotes que sufro suelen ser repentinos, y ni en las playas ni espigones suele haber WC, y los que hay tienen mucho que desear en cuanto a higiene se refiere. Y os puedo asegurar que pescar era mi vida. Era de los que sal’an de trabajar y se iba a la playa hasta las 2 o 3 de la ma–ana aśn a sabiendas de que no iba a conseguir captura.
Para mi, cosas tan sencillas como una excursi—n, senderismo, ir a pescar, ir a la playa, asistir a una conferencia, salir a pasear con mi mujerÉ pueden convertirse en un riesgo o arruinar el d’a a los dem‡s al no poder realizarse, al no poder contar conmigo.

Uno de los factores que afectan e influyen en los brotes, aparte de la alimentaci—n, es el estrŽs, por lo que tambiŽn he tenido que reducir mi jornada laboral, con la disminuci—n de sueldo que ello conlleva y con la intenci—n  de que al trabajar con menos presi—n, mis bajas laborales por enfermedad se reduzcan.

El primer a–o despuŽs del diagn—stico fue horroroso. Con 38 a–os me sent’a como un viejo de 96. Un completo inśtil que ten’a la sensaci—n de que sin un inodoro pegado al culo las 24 horas del dia, no podr’a hacer nada.
Los dolores eran insoportables y los brotes cont’nuos, dia s’ y dia tambiŽn. Me sent’a atrapado en mi cuerpo, un cuerpo hijo de puta que se hab’a propuesto amargarme la vida. Amarg‡rmela hasta el final de mis d’as,  pues por si fuera poco, el Crohn es una enfermedad no solamente es autoinmune, tambiŽn es cr—nica y deberŽ convivir con ella por siempre.

La familia estaba revolucionada, todos asustados y preocupados por una enfermedad con un nombre extra–o, y no solamente por m’, tambiŽn por mi futuro laboral que empezaba a ser incierto ya que ninguno de los 5 especialistas por los que pasŽ, consiguieron estabilizarme, como ya he dicho antes los brotes eran continuos.

DespuŽs de varios intentos de reincorporaci—n a mi puesto de trabajo, actualmente llevo 6 meses sin volver a coger una baja laboral.
Esto no significa que no haya vuelto a sufrir s’ntomas de mi enfermedad, solo que he ido a trabajar a pesar de ellos. Por suerte o por desgracia los brotes severos los sufro por la ma–ana, lo que me permite incorporarme a mi puesto en mi horario fijo de tarde.

Esta vez he decidido ser m‡s fuerte que esta puta y malnacida enfermedad. No permitirŽ que me venza, y los d’as en que me mantenga pegado al inodoro, me seguirŽ llevando mi port‡til y escribirŽ desde all’ mis art’culos y mis libros, por que yo soy mas fuerte, hija de puta, yo podrŽ m‡s que tu.

Como he dicho al principio, el Crohn es una enfermedad invisible, pero aquellos que saben que la padezco, detectan enseguida si aquel d’a es uno de esos en los que estoy jodido, uno de esos d’as en los que las piernas no me sostienen apenas, veo borroso, tengo calambres en el vientre y voy enpastillado para no sentir dolor y poder ir a trabajar. Trabajar para que mis hijos puedan seguir comiendo, pues soy la śnica fuente de ingresos de la familia.
Esos d’as son los que mis jefes y mis compa–eros se convierten en mis amigos de lucha. En mis compadres de batalla y trinchera que me entienden y me comprenden y que con solo una mirada o el gui–o de un ojo, me dan la fuerza para no sentirme solo en esta lucha, en esta puta lucha que tengo con mi cuerpo cada d’a, para seguir adelante. 
Gracias a todos, por que hacŽis que no me sienta solo en esta lucha, a pesar de que para muchos, sea invisible, pero sigo siendo una persona, un ser humano a pesar de mi enfermedad.

Para otros solo soy un nśmero, una estad’stica mŽdica, una enfermedad invisible.

Gracias Emilio C., Alex V., Tama, David«s, Ricardo, Rodolfo, Marc,  Alex L. a ti te dediquŽ mi segundo libro, por que lleg— a mi coraz—n lo que hiciste por mi... y tantos otros.

A todos, gracias.

El Crohn es una putada muy visible, no la ignorŽis, apoyad al que la sufre e intentad comprenderle.


Albert Sabater Pla.