Albert Sabater Pla

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Albert Sabater Pla







DespuŽs de la proclamaci—n, ÀElecciones?





Hay mucha gente nerviosa que continœa sin entender lo que est‡ ocurriendo, si hay o no independencia y cual es la legalidad a seguir. El bombardeo de informaci—n es constante, a dem‡s, esa informaci—n, puede dar giros inesperados cada cinco minutos con lo que lo que a veces se publica, diez minutos mas tarde es informaci—n ya caduca.
Durante los œltimos d’as, yo tambiŽn he sido blanco del ca–oneo de informaci—n, por e-mail, medios de comunicaci—n, Watsapp, Telegram, boca a boca, la pescatera, la farmacŽutica, el quiosqueroÉ. Todo el mundo parece ser un experto en legalidad internacional, independencia, presos pol’ticos, etc, etc. De toda esta informaci—n he ido desgranando para filtrar aquella que me parec’a mas cercana a la realidad, seria y sobretodo solvente.

A pesar de que muchos, incluso desde el ente independentista, afirman que el pasado 27 de octubre el Parlament hizo una Òdeclaraci—n de independenciaÓ, la realidad de lo sucedido es distinta si  la observamos atentamente.

De forma muy astuta, lo que hizo el Parlament de Catalunya fue asumir los resultados del pasado uno de octubre y del 27 de septiembre. Afirmar que Catalunya quiere ser un estado independiente en forma de repœblica y encargar al Govern de la Generalitat el proceso constituyente para que termine la constituci—n de la Repœblica Catalana.

Nada mas.
Por mucho que nos duela a los independentistas la realidad de lo sucedido fue esta.

El president Puigdem—nt en ningœn momento Òproclam—Ó la repœblica catalana ni hizo gala de una Òindependencia efectivaÓ. Tampoco lo hicieron otros componentes del Govern o la Presidenta del Parlament
Tampoco se public— nada en el DOGC y debemos tener en cuenta que algo no publicado en el diario oficial, jur’dicamente en pol’tica no existe, por tanto no es posible juzgar a alguien por aquello que jur’dicamente no ha ocurrido. Otro gol de los asesores del President Puigdem—nt y una jugada maestra mas del Govern de la Generalitat.

Estos d’as habr‡ muchas especulaciones, opiniones diversas, pero a pesar de ellas, la realidad es que aœn, nos guste o no, formamos parte de Espa–a, pero sobretodo de su legalidad.
Antoni Bassas lo ha definido magistralmente comparando la fuerza actual del independentismo como algo l’quido, casi gaseoso y la del art’culo 155 como algo solido.
En este aspecto me gustar’a referirme a los funcionarios, por ejemplo a la actitud del Major Trapero, a quienes muchos han criticado por ÒobedecerÓ sin rechistar. Realmente est‡ haciendo lo que debe hacer: primero por no desprestigiar el cuerpo de los Mossos d«Esquadra, y segundo por que como ya he dicho, es lo que debe hacer. No le queda otra opci—n. Trapero sigue siendo nuestro Major, nuestro hŽroe.
Retomando el hilo, mientras formemos parte de Espa–a (por lo menos jur’dicamente), debemos concurrir a cualquier tipo de votaci—n que se produzca en el territorio y que nos afecte, como hemos hecho siempre. ÀAcaso hemos dejado de ser dem—cratas?

Las elecciones del pr—ximo 21D pueden ser realmente la oportunidad de oro para dar el golpe maestro ante la comunidad mundial y si se me permite la comparaci—n literaria: el torpedo definitivo a la l’nea de flotaci—n del 155 y a las ansias del ejecutivo del PP por hacerse con Catalunya. Una Catalunya que saben que en condiciones normales nunca estar’a a su alcance.

Mientras los partidos de siempre plantear‡n miles de escenarios para ser votados: el cambio, mas empleo, mejoras auton—micas, la unidad, la hermandad, los independentistas son cacaÉ La fuerza independentista puede demostrar que aspira a algo mas que superar‡ toda pretensi—n unionista: un pa’s nuevo y distante de todo lo que Espa–a nunca podr‡ ofrecer.

La aplicaci—n del art’culo 155 como ya se ha visto es imposible de llevar a la pr‡ctica tal y como el gobierno de Espa–a plantea y ellos lo saben. Sin duda la opci—n de las elecciones ha sido algo orquestado desde Europa y que Rajoy utilizar‡ ante la mas que manipulada opini—n pœblica espa–ola como s’mbolo de sometimiento de los independentistas y posible primera victoria Òde regreso a la normalidad legalÓ que tanto reclama para Catalunya.
Pero a pesar de que haga creer que las ha convocado Žl la realidad es que es la œnica salida que le ha quedado. Desde Europa ya le han dejado claro que no quieren ver ni un golpe de porra mas contra la poblaci—n. Europa quiere seguir dando una imagen de sosiego democr‡tico y la imagen del pasado uno de octubre con la polic’a y Guardia Civil pegando salvajemente a gente con los brazos en alto y papeletas en las manos no encaja con esa imagen que pretenden ofrecer al mundo.

Hacer cumplir el 155 sin el uso de la fuerza es imposible y Rajoy es consciente de ello, por tanto su œnica salida fue convocar las elecciones, no sin antes haber cesado, segœn algunos juristas, de forma ilegal a todo el Govern que recordemos ha sido elegido democr‡ticamente por los catalanes en unas votaciones legales.

Muchos independentistas son partidarios del ÒboicotÓ a estas elecciones. De no ir a votar. Mi humilde opini—n es que hacer eso ser’a un grav’simo error que pagar’amos durante mucho tiempo. Recordemos lo que he relatado al principio, seguimos bajo la vigencia de la legalidad espa–ola, por tanto, no ir a votar ser’a ÒregalarlesÓ la Generalitat a las ansiosas garras de los que todos conocemos, precisamente de aquellos partidos residuales en Catalunya. El solo hecho de ver al se–or Albiol o la se–ora Arrimadas como presidentes de la Generalitat, a mi personalmente me produce dolor de estomago. A ello habr’a que sumar lo que durante los cuatro siguientes a–os de legislatura conseguir’an: manipular medios de comunicaci—n, sistema educativo, etc, etcÉ

La mejor respuesta es precisamente lo contrario: conseguir que el bloque independentista vaya a votar en masa. Que no se quede en casa ni el abuelo.
Conseguir una diferencia aœn mas amplia que en las anteriores elecciones har’a saltar todas las alarmas: Europa ya no podr’a seguir mirando hacia otro lado, ni negar que es un problema interno de Espa–a.
A Espa–a ya no le ser‡ f‡cil deslegitimar un nuevo resultado abrumador del independentismo y menos aœn ante un mundo que ya la observa atentamente. La viabilidad de Espa–a como estado democr‡tico quedar‡ en entredicho y ya no le valdr‡n las amenazas y arranques anti diplom‡ticos que ha ido esparciendo œltimamente. Con sus salidas de tono, se ha ido creando enemigos, y no le conviene hacer mas, por que desde Europa no se lo van a permitir: Òo juegas con las mismas reglas de todos o te vasÓ puede acabar siendo la respuesta europea.

La independencia no ha llegado a su fin, ni hay traidores. El Govern, sea en Catalunya o fuera de ella, est‡ trabajando en lo que se le encarg—: llevar a cabo el proceso que termine en la repœblica, y si ello conduce a BŽlgica, quiz‡s sea el lugar adecuado para ello, incluso si es para pedir asilo pol’tico. Confiemos un poco mas en el President Puigdem—nt antes de criticarle sin conocer las causas. ÀDe verdad puede alguien pensar que todos los cesados del Govern se han vuelto locos poniendo en juego 30 a–os de su libertad e incluso propiedades sin que haya un plan tras ello?
Confianza.

Para terminar: El d’a 21D hay que ir a votar. De forma masiva y dejar claro que somos dem—cratas y que deseamos demostrarlo a travŽs de las urnas.
Muchos las defendimos con nuestro cuerpo el d’a uno de octubre. ÀPor quŽ no ahora? Si para ellos son auton—micas, convirt‡moslas en plebiscitarias. Que sea nuestro referŽndum legal y pactado que tanto hemos buscado.

Otro dato que creo importante es respecto al control de las votaciones. Creo que ninguna empresa espa–ola deber’a ser la encargada de llevar a cabo el recuento. TambiŽn es indispensable la necesidad de observadores internacionales, en cuantos mas colegios mejor, sobretodo en los de las grandes capitales y aquellos colegios donde todos sabemos que hay mas electorado.

Pensad que quiz‡s el 22 de diciembre, el ÒgordoÓ de la loter’a caiga ’ntegro entre los independentistas en forma de repœblica.