Albert Sabater Pla

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El comercio y el nuevo horario de verano.







Una de las cosas que hace que disfrutemos mas del verano es el aumento de las horas de luz. Poco a poco los días se van alargando hasta el máximo de las 21:30 horas a mediados de julio, momento en el que el ocaso va apagando el día un minuto o dos mas pronto cada día hasta que de nuevo, nos vemos sumidos en el oscuro y triste invierno.
Salir del trabajo y tomar unas cervezas o un refresco en una terraza con los amigos, ir con tus hijos (que están de vacaciones) al parque, o simplemente pasear hasta que el sol desaparece, son cosas que todos hemos hecho alguna vez en verano y que sin duda recordamos con gran agrado.

Pero desde que el pasado uno de junio, y previsiblemente hasta el 1 de octubre, el sector del comercio adaptara sus horarios de apertura hasta las 22:00 horas, esto es algo prácticamente imposible para las trabajadoras y trabajadores de este sector, uno de los mas castigados, laboralmente hablando, junto con el de la restauración.
 
Si trabajar seis (a veces siete) días seguidos no fuera ya suficiente losa para la conciliación familiar, el nuevo horario de verano ha sido recibido por la mayor parte del personal del sector del comercio como un jarro de agua fría, como el estoque final a sus derechos laborales y un paso mas en el retroceso de la calidad laboral que avanza día a día hacia el neo esclavismo del siglo XXI: Trabajar cada vez mas horas por cada vez menos dinero y bajo la amenaza de la pérdida del empleo si se te ocurre protestar o defender tus derechos laborales.

Una vez mas, o casi como siempre, la fuerza del empresario se impone por encima del derecho de los trabajadores en un nuevo claro abuso del poder ejercido, como es habitual, sobre el mas débil, el que necesita a toda costa mantener el puesto de trabajo como medio de supervivencia, pagar el alquiler, la alimentación, ropa… por que el sueldo del empleado del comercio, para derroches ya hace aĖos que no alcanza.

Que la crisis económica ha sido, y sigue siendo dura, es indiscutible pero que ha sido utilizada como arma arrojadiza para diezmar los derechos de los trabajadoras y trabajadores, es un hecho innegable: Cambios contractuales bajo amenaza de despidos, horas extras impagadas, favores que no se devuelven…

Parece que el sector comercial no tiene derecho a disfrutar de la luz solar, por lo menos como lo había hecho hasta ahora.  Tampoco de la familia, pues con esta nueva redistribución de los horarios laborales, el tiempo libre para dedicar a la familia, a los hijos o el descanso, es menor.

En el rol del empresario/trabajador, este último es el que siempre sale perjudicado. La excusa no importa: crisis económica, dificultades empresariales, cambio de costumbres de los clientes, incluso ser usados como conejillos de indias para probar nuevas estrategias comerciales.

Abrir una hora mas los grandes centros comerciales no va a conseguir crear nuevos puestos de trabajo, todos sabemos que esta afirmación ha sido, es y será un camelo. Tampoco conseguirá aumentar las ventas de forma significativa, ni grandes beneficios, aun menos cuando el sacrificio personal lo hace el trabajador. Las horas clave en el sector del comercio (fuera de las zonas turísticas), aquellas en las que la actividad es mayor, nunca han sido a primera hora de la maĖana y mucho menos a última hora de la tarde, por lo tanto, la necesidad de abrir una hora mas, es infundada, y una nueva excusa para abusar de los derechos de los trabajadores a coste cero.

Aunque siempre habrá el típico desquiciado que compraría un televisor a las 12 de la noche si un centro comercial estuviera abierto, no me imagino una aglomeración comprando calcetines, sujetadores, un libro o abono para plantas a esas horas.