Albert Sabater Pla

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La  falacia europea

 

Desde hace tiempo se cuestiona la necesidad o mejor dicho la conveniencia de la Unión Europea, pero nunca con la implicación, incluso política, como se cuestiona ahora. Y lo cierto es que sobran las razones después de las últimas decisiones tomadas respecto a la crisis humanitaria vivida en Turquía y la crisis económica en países como Grecia. Decisiones o rumores muy lejos de la ética vendida para convencernos a todos para entrar a formar parte de ella.

Parecía que formar parte de la “cotizada” y codiciada Unión Europea nos iba a proporcionar a todos beneficios económicos, al operar en un mismo mercado, libre de los costosos aranceles a los que hasta aquel momento estábamos acostumbrados, una unificación legislativa y una estabilidad dentro de las fronteras de los países que formaban parte de la misma. Pero la realidad ha resultado ser muy distinta: Los países que ya de por si eran ricos, ahora lo son mucho más, y los humildes, ahora lo son “in extremis”, llegando al punto de una bancarrota técnica casi total como es el caso de Grecia cuyos ciudadanos se han planteado seriamente, y así lo han demostrado en manifestaciones públicas, salir de la Unión Europea.

En otros casos, la falacia reside en el factor humano y su ética: La Unión Europea iba a convertir los países en más humanos, más solidarios y más cooperantes los unos con los otros. La cruda realidad nos ha Revelado una Europa que rescata bancos y no personas y que en defensa de sus fronteras permite los dramas humanos de los refugiados que huyen de una guerra que no han buscado, permitiendo que mueran desamparados, y convirtiéndose de tal modo en cómplice de la muerte de ancianos, mujeres y niĖos como Aylan, ajenos a los entresijos burocráticos de aquellos que tienen el poder de evitar sus muertes y prefieren no hacerlo a requerimiento del nuevo dios “euro”

Parece que la vieja Europa está dispuesta a "eliminar" todo aquello que no le produzca un beneficio.

Como siempre, y para desgracia del mas débil, el fuerte vuelve a ganar.
Por desgracia del más débil, el dios dinero está por encima de la vida, el derecho a vivir, el derecho a existir…