Albert Sabater Pla

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No puedo entender la falta de visi—n de los espa–oles.





Nunca he podido comprender la falta de visi—n de los espa–oles.

Hasta cierto punto puedo comprender que haya espa–oles que no se solidaricen con el deseo de independencia de Catalunya. La prensa ha hecho siempre un buen trabajo para desvirtuar la realidad de un pueblo ahogado por un gobierno central que durante dŽcadas ha hecho todo lo posible para dar lo m’nimo necesario a una poblaci—n sedienta de mas. Sedienta de los mismos derechos que el resto de espa–oles. Sedienta de una cultura, sanidad e infraestructuras al nivel de los dem‡s espa–oles.
Y no es que los catalanes hayan pedido cosas desorbitadas, durante a–os han pedido gozar de los mismos derechos y beneficios que otras regiones: Recursos para educaci—n, sanidad, infraestructuras, transporteÉ

Aqu’ no hablamos catal‡n para joder a nadie, es nuestro idioma. Tampoco, quiz‡s algœn maleducado, continuamos hablando en catal‡n cuando alguien nos dice que no nos entiende.
La mayor’a de espa–oles que han pasado tiempo entre nosotros acaba por reconocer que no somos tan taca–os como nos pintan, mas bien ahorradores. Ni insolidarios, a pesar de que somos la comunidad con mas recortes a pesar de lo que aporta a la caja comœn. TambiŽn se dan cuenta de que no somos malos, ni locos, ni radicales, ni insolidarios, ni estamos adoctrinadosÉ Somos un pueblo con una historia, una historia diferente a la de Espa–a pero de la que estamos orgullosos.
Nuestra historia no es ni mejor ni peor que la de otros pueblos, es la que nos ha tocado vivir. Nuestros gobernantes de anta–o no eran ni mejores ni peores que los de Espa–a, son los que estaban en aquel momento y les toc— gobernar un peque–o pedazo de tierra triangular que amamos. Y la amamos igual que un madrile–o ama Madrid, un sevillano Andaluc’a o un gallego sus r’as.  Los catalanes amamos nuestra tierra. ÀPor quŽ no nos dej‡is amarla?  ÀPor quŽ no nos dej‡is ser, estar y vivir segœn nuestras costumbres, nuestra historia y nuestra identidad propia?

Esa Catalu–a a la que tanto dicen amar desde la meseta la han dejado sin sanidad, sin educaci—n, sin recursosÉ si, se–ores, sin recursos. Ya lo sŽ, usted me dir‡ que esos recursos los gestiona la Generalitat de Catalunya, y no se equivoca, pero en lo que quiz‡s no acierta es que el dinero que maneja el Govern, es lo que recibe despuŽs de descontar lo que el Gobierno de Espa–a cree que nos merecemos. Una miseria.

Hemos tenido que o’r que nuestra sanidad ha sido trastocada solo por jodernos, Áy eso lo ha dicho un ministro! Alguien a quien se le presupone una dignidad y unos valores dignos para formar parte de un gobierno.
Se ha ocultado informaci—n primordial para la seguridad de todos los que vivimos en Catalunya, y no ha habido dimisi—n alguna, al contrario: se ha intentado desprestigiar la excelente labor del cuerpo policial de los Mossos d«Esquadra, los cuales casi sin informaci—n han sido capaces de abatir y detener una cŽlula terrorista. Y encima tenemos que soportar cr’ticas y afirmaciones que ponen en evidencia que el estado espa–ol ha jugado con nuestra seguridad. La seguridad de nuestras familias, de nuestras hijas e hijosÉ

ÁNo hay derecho! Es una autŽntica putadaÉ

No puedo comprender la falta de visi—n de los espa–oles, y menos aœn despuŽs de ver las marranadas que nos hace el gobierno del PP. Un gobierno que por otro lado tiene muy poco derecho a darnos lecciones de solidaridad y legalidad tras estar mas que demostrado que se trata de un partido pol’tico lleno de Òcasos aisladosÓ de corrupci—n que han echado por tierra el poco prestigio que le quedaba.  Tantos Òcasos aisladosÓ que ya rebosaÉ

La corrupci—n del Partido Popular no solamente ahoga a los catalanes, todos los espa–oles sufren recortes a causa de su corrupci—n. ÁY aœn as’ les siguen votando!

No hay mas ciego que quiŽn no quiere ver.

No puedo comprender la falta de visi—n de los espa–oles. No puedo comprender que no entiendan que queramos huir de todo esto y empezar un proyecto nuevo. Tenemos una ilusi—n, unas metasÉ por crear algo mejor.
Est‡ mas que demostrado que nuestra relaci—n no es posible: el gobierno de Espa–a no nos deja ser, ni respeta nuestra peculiaridad, nuestra identidad, nuestra singularidadÉ

No ser‡ un pa’s perfecto, si logramos la independencia, pero por lo menos queremos intentarlo. Queremos ser gobernados por gente que entienda nuestra historia, nuestra identidad, nuestra singularidad y que la respeteÉ

No puedo comprender la falta de visi—n de los espa–oles. Por que ahora ya es tarde. El momento de hablar ya pas—. Tuvieron cuarenta a–os para hablar, para convencernos de que unidos hab’a posibilidad de proyectos conjuntos, pero prefirieron ir tir‡ndonos miguitas de pan para que call‡ramos, para que estuviŽramos contentos un tiempo.

No puedo comprender la falta de visi—n de los espa–oles. Una visi—n que el resto del mundo empieza a tenerÉ