Albert Sabater Pla

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Galicia no arde. A Galicia la han quemado.





Una de las directrices mas importantes de la ley de montes de 2006 es que no se permit’a la construcci—n en zonas quemadas hasta pasados 30 a–os.

La nueva ley, aprobada en el Congreso con los votos del Partido Popular, UPyD y UPN, cambi— esta situaci—n por completo. A partir de ese momento, los terrenos pueden ser recalificados y puede construirse donde antes hab’a bosque solamente alegando razones de interŽs pśblico. La ley tambiŽn prevŽ que para ello debe sustituirse el terreno quemado (futuro terreno edificable) por un equivalente en otro sitio. Algo que sabemos todos que es muy dif’cil de llevar a cabo y de comprobar.

A esta aberraci—n se suman otras lindezas pol’ticas. El pasado 30 de septiembre, la Xunta despide a 436 brigadistas contra incendios contratados durante el verano que sin duda ahora hubieran sido esenciales para su prevenci—n y para su extinci—n, a pesar de que Feijoo, opine que ello no afecte a la lucha contra el fuego. Supongo que piensa que se pasan el d’a jugando al domin—, en lugar de hacer lo que realmente hacen, que es prevenir y sofocar incendios.

La pol’tica en Espa–a parece orientada a favorecer a los amiguitos de algunos, en este caso constructores, antes de beneficiar el bien comśn que tanto defienden cuando se trata de otros temas.

Cabe recordar que en las śltimas elecciones auton—micas, el Partido Popular obtuvo unos resultados del 47,53%. Quiz‡s habr’a que empezar a plantearse si Galicia arde o si la han quemado, pol’ticos y votantes con sus votos.