Albert Sabater Pla

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Guerra fría.





Desinformación, manipulación de los medios, toxicidad, presión empresarial, bloqueos, enfrentamientos sociológicos y deportivos… forman parte de lo que se denomina “guerra fría”

La evidencia de manipulación está sobre la mesa, solamente hay que contrastar la información publicada por los medios espaĖoles con la que publican los internacionales y sacar conclusiones.

Quizás no tan evidente para algunos, aunque clama al cielo, es el hecho que el partido que gobierna tenga a su servicio al Tribunal Constitucional, con todos sus componentes puestos a dedo. Tampoco debemos menospreciar que su presidente ocultara al Parlamento su afiliación al Partido Popular y que continuara pagando sus cuotas ya en el ejercicio de sus funciones. Algo ilegal por ley, cabe aĖadir.
Como diría aquel: “unos hilillos” Unos hilillos de falta de democracia y legalidad, no nos engaĖemos.

Hilillos en la guerra fría también es el hecho de que la actual vicepresidenta del gobierno, seĖora Saenz de Santamaría, se le escapara aquello de “No hemos podido publicar el plan de publicidad” mientras el gobierno estaba en funciones, y les recordara a los medios que les interesaba que el gobierno fuera firme. Cada uno que lo interprete a su manera.

Presionar a las empresas para que cambien su sede social, aunque no tenga ningún impacto económico incluso habiendo declarado la independencia, también forma parte de la guerra fría, cuyo objetivo es que la población, desconocedora de tecnicismos económicos, se posicione en contra de la independencia.
Nos quitarán las pensiones, se llevarán el empleo… son algunos ejemplos de esta falacia.

Permitir que los ultras apalicen en Valencia a ciudadanos que se están manifestando pacíficamente también forma parte de la guerra fría.

A esta guerra fría, también se le suma la “guerra sucia”: amenazar a los ciudadanos con todo tipo de sanciones económicas, e incluso privación de libertad por ejercer derechos fundamentales como el derecho de reunión, opinión…
Policía pidiendo que les dejen actuar, situándose partidistamente hacia un bando, en lugar de permanecer neutrales. Policías de paisano con porras extensibles persiguiendo a ciudadanos, empujando a Mossos para poder agredirles…

Negar evidencias como los heridos producidos el pasado 1 de octubre no solamente es guerra fría, a demás es repugnante y crispa aún mas, si cabe, el caldeado ambiente.

La guerra fría del estado lleva días en marcha, negarlo es no aceptar la realidad.