Albert Sabater Pla

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La odisea de cambiarlos de colegio fuera de plazo.





Ya hacía tiempo que teníamos la intención de cambiar a nuestros hijos de  colegio por diversas razones que no vienen al caso, pero debido a las buenas relaciones y a la facilidad de diálogo con la dirección del centro, decidí que continuaran en la misma institución educativa a pesar de que mi esposa, maestra de profesión, me recordaba a diario la necesidad de hacerlo por el bien de nuestros hijos.
En cuanto supimos que el equipo directivo no continuaría el siguiente curso, tomamos la decisión en firme de buscar un nuevo colegio y activamos el protocolo para hacerlo.

Lamentablemente, puesto que se nos informó fuera del plazo de inscripción de la dimisión de la dirección, no hemos contado con las mismas oportunidades que otros niĖos han tenido y casi todos los colegios tienen las plazas cubiertas o solamente hay disponibles para uno de mis hijos. Lógicamente mi deseo es que los dos tengan las mismas oportunidades y vayan al mismo colegio juntos. Es de justicia y a nosotros nos facilitará las cosas.

Pero si todo esto no fuera suficiente embrollo, la poca predisposición por parte del sistema a solucionar el problema, todavía lo enquista más.
Tras una primera reunión con la presidenta de escolarización en la que se me informa que el inspector da su visto bueno para el cambio de colegio, supongo que mis quejas y disconformidades con el centro escolar saliente habrán hecho su efecto, se pone en mi conocimiento que de los dos centros solicitados por mí, ninguno dispone de plaza para los dos niĖos juntos.
Es en ese momento en el que veo caer el cielo sobre mí. Sinceramente tenía la esperanza de que en uno de aquellos dos colegios podríamos inscribirlos a los dos juntos y terminar con aquella pesadilla que ya duraba días y me había obligado a hacer desplazamientos de una institución a otra sin encontrar ni soluciones ni respuestas certeras para el futuro de mis hijos.

Pero realmente la historia no hacía más que empezar.
Propongo a la directora de escolarización un tercer colegio, el cual, aunque bastante lejos, se adapta a la perfección a nuestras expectativas educativas, pero sobretodo a las éticas.
En dicha institución disponen de una plaza para uno de mis hijos pero para el otro no, habiendo una lista de espera de tres niĖos por delante del mío.

Después de diversas reuniones con el director del centro educativo de destino y con la directora de escolarización he conseguido hablar con el inspector de la zona del colegio, el cual muy amablemente me ha atendido informándome del proceso que es el siguiente: una vez cursada la solicitud fuera de plazo, hay que esperar hasta septiembre para ver si hay alguna baja de algún alumno en el colegio que deseamos para que nuestros hijos puedan ir juntos.
Y hay que esperar hasta septiembre, a principios, que es cuando sabremos si les "ha tocado" o no esa suerte.