Albert Sabater Pla

Inicio    Biografía    Novelas    Artículos

 

 

 

 

El respeto empieza de niĖos

 




Desde hace unos cinco aĖos he vuelto a tener contacto con el mundo educativo. En esta ocasión a través de mis hijos, pues yo ya hace mas de veinte aĖos que dejé la escuela elemental.
Debo reconocer que realmente lo recordaba todo muy distinto.
Quizás la gran diferencia es que mis hijos acuden a una escuela pública y yo fui a una escuela privada, y por que no decirlo: religiosa. Lo cierto es que los valores que recuerdo recibir eran muy distintos a los que he podido observar ahora.
Al principio, una de las cosas que me sorprendió fue la relación de los alumnos con los maestros, pues para mi, los maestros eran el seĖor Felipe, la seĖora Lola… incluso el empleado de mantenimiento era el seĖor Júlio, por que todo el que trabajaba allí merecía un respeto. Ahora, en cambio, los maestros son “La Yolanda”, “La María”, o “El Juan”, como si hubieran tenido una relación de amistad con ellos o formaran parte de sus famílias.

El profesor no es un amigo, puede llegar a tener una relación mas o menos cordial con el alumno, pero no es su amigo. El profesor es aquel de quien emana el saber y el conocimiento y eso merece un respeto. Por lo menos, eso es lo que a mi me enseĖaron.

Nos escandalizamos al conocer los casos en los que hay alumnos que humillan e incluso agreden a profesores, pero son situaciones que poco a poco y en el descuido de no enseĖar a nuestros hijos la diferencia entre alumno y profesor llevan a situaciones que hace veinte aĖos no hubiéramos imaginado.

Hemos pasado de un casitigo excesivo con agresiones físicas a los alumnos, recordemos los “regletazos” en las puntas de los dedos por ejemplo, a permitir a los alumnos hacer prácticamente cualquier cosa.
Y la culpa es tanto del sistema educativo actual, de la ley y sobretodo de los padres, que son los primeros que deben dar a los hijos una educación basada en la moral y el respeto a los demás.

Quizás deberíamos analizar que es lo que estamos haciendo mal, por que sin duda hay algo que se está haciendo de forma incorrecta en vista de los resultados, y ese análisis debieran hacerlo tanto padres, como maestros y legisladores. La responsabilidad del futuro de los niĖos es de los adultos de hoy.

Que los niĖos son un reflejo de los adultos es un hecho, por lo tanto copian todo aquello que ven en nosotros, sea bueno o malo ya que a cortas edades aún no son capaces de distinguir entre el bien y el mal.
Esta afirmación debería llevarnos a preguntarnos si como adultos actuamos de forma correcta. ņSomos educados, amables y respetuosos con los demás? ņValoramos a las otras personas? ņHablamos adecuadamente, incluso en una discusión?
No podemos esperar de nuestros hijos aquello que nosotros no hacemos.

Y es que se ha pasado de una educación extremadamente estricta a una educación extremadamente liberal e incluso libertina, y la culpa es nuestra. De padres, legisladores y colegios.