Albert Sabater Pla

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La vergüenza nacional.







Ayer espaĖa perdió CataluĖa para siempre.

Si, espaĖa con “e” minúscula, por que ayer el gobierno de Mariano Rajoy, demostró no solamente a Europa, si no al mundo entero, su incapacidad de gobernar y la pequeĖez del país que preside.

La calidad de las grandes naciones se valora por su calidad democrática, su capacidad de resolución de problemas y su audacia de negociación, y ciertamente, el pasado 1 de octubre, EspaĖa demostró estar mas cerca de una dictadura rancia y gris, recuerdo del pasado mas oscuro de su propia historia, que de un país perteneciente a la Unión Europea.
Las escenas de guerra desigual en la que unos pseudo policías desbocados con la testosterona a tope y la inteligencia bajo mínimos usando toda su rabia, odio y crispación contra una sociedad desarmada, con los brazos en alto, cuyo único deseo es ejercer el inalienable deseo de votar, solo demuestran la debilidad de un gobierno incapaz de negociar, y un partido político anclado en una realidad paralela muy alejada de la realidad.
Calidad democrática es escuchar al pueblo. Siempre.
Ninguna consulta, ninguna votación puede ser ilegal. Nunca.
Eliminar ese derecho bajo una cuestión de forma, es ilógico, busca confrontación y debe ser ilegal.

CataluĖa ayer se perdió para siempre.
Vinieron desde fuera, aquellos que no consideramos como “nuestros”  y lo hicieron como han hecho siempre: Como una apisonadora desbocada para reprimir con violencia, para buscar la confrontación, a provocar, a humillar, a pasar sobre nuestros derechos humanos sin ningún miramiento y con una violencia innecesaria, justificable solamente bajo la psicosis del fascismo mas rancio, arcaico y putrefacto del pasado espaĖol.
Si ya había muchos indecisos que ante las últimas actuaciones políticas y no políticas por parte del Partido Popular habían decantado su intención de voto hacia el SI, ayer consiguieron con su “anti-política” represiva ayudar a decidirse a cientos, si no miles de votantes que ahora no guardan duda alguna de que nuestra relación es imposible. “La maté por que era mía”, “o para mí o para nadie” fueron comentarios ampliamente oídos ayer entre los miles y miles de personas que ayer custodiábamos el futuro de nuestros hijos, el de nuestros abuelos y el nuestro propio.

La incapacidad y la ignorancia política y social de Mariano Rajoy, ha terminado por romper EspaĖa. Él es el único responsable de ello, aunque su cobardía política intente traspasar esa responsabilidad a otros.  Entre una porra y una papeleta electoral, sin duda, el violento SIEMPRE es el de la porra. Justificarlo de otra forma es faltar a la verdad. Faltar a la realidad. Una papeleta expresa tu opinión, una porra impone la opinión de otro.

Ayer no me sentía espaĖol, pero hoy siento lástima y hasta asco por el gobierno de EspaĖa, un gobierno que quiere imponer por la fuerza ser amado, ser querido. Un gobierno incapaz de dialogar, de respetar a sus ciudadanos, incluso de quererles… quien ama, no pega, quien ama, no mata, quien ama, soporta, quien ama todo lo puede…

Escuchar al presidente de la nación decir que se actuó con la ley y mediante la ley, y ver al mismo tiempo en las televisiones internacionales como los hooligans desbocados, supuestos policías, aporrean, rompen dedos a una mujer con intención, le tocan los pechos de forma machista, no solamente es asqueroso y una tortura, a demás le hace parecer un muĖeco de trapo, inútil, mentiroso e incapaz de dar la cara por sus erróneas decisiones.

Pretender manipular la realidad, es propio de dictadores, pero de dictadores del pasado, los cuales jugaban con la ignorancia e incomunicación de la población, pero hoy en día en la era de internet, hacer afirmaciones que son a todas luces falsas y falacias, es de muy mal estratega. 

No fue proporcional. No se puede afirmar proporcionalidad cuando un agresor, si, agresor, de dos metros coge a una mujer del pelo para impedirle ejercer su derecho a votar.
No fue proporcional, cuando entre cuatro agresores cogen a una anciana por brazos y piernas para echarla de un colegio electoral.
No fue proporcional cuando un agresor torturó y rompió con intención y sobó los pechos de una ciudadana.
No fue proporcional cuando se rompieron puertas, cristales, paredes para acceder a escuelas donde había gente pacífica, desarmada intentando votar.
No fue proporcional cuando oyes a los políticos mintiendo acerca de todo lo que realmente ocurrió.

Aunque haya habido algún incidente por parte de la población, la profesionalidad policial brilló por su ausencia. No se puede justificar su actuación de ninguna forma, menos aún en un país supuestamente democrático.

Las sociedades del siglo XXI resuelven las cosas de otra forma. La violencia forma parte del pasado. Forma parte de las sociedades arcaicas que necesitan una regeneración completa.

Ayer afloró la vergüenza nacional.